viernes, 28 de octubre de 2016

Reflujo gastroesofágico y lactancia

Reflujo gastroesofágico y lactancia

El reflujo gastroesofágico o también llamado RGE es un problema muy común, como enfermedad o como “molestia transitoria normal”. Los lactantes con este padecimiento pueden ser una causa de preocupación para los padres.

¿Cómo definimos el reflujo gastroesofágico?

El paso retrógrado sin esfuerzo del contenido gástrico a la boca, es decir que rebasa el esfínter esofágico inferior(que separa el esófago del estómago), puede alcanzar la porción proximal del esófago e inclusive la vía respiratoria. Normalmente, existe suficiente presión dentro de esta área del esófago para evitar que el contenido gástrico regurgite desde el estómago.


¿Cuál podrían ser las causas por las que mi bebé presente esto? ¿Es normal?

Esto sucede de manera normal en la totalidad de los seres humanos, varias veces al día tanto en los lactantes sanos, en niños mayores y adultos. Se ha sugerido que el vómito sea o no RGE, es muy común en niños pretérmino y puede conducir a esofagitis, problemas respiratorios, apnea y quizá aumento de peso insuficiente. Se ha investigado que una posible causa es por la inmadurez del control motor del estómago y del esfínter esofágico inferior, que sumado a que la unión gastroesofágica permanece constantemente en contacto con un ingreso de líquido al estómago, permite que haya retorno de ese líquido al esófago proximal.
Distintas complicaciones se explican porque una vez relajado el esfínter y en presencia del reflujo, aparece un mecanismo de defensa: una contracción motora voluntaria, que en forma de vómito, expulsa el contenido gástrico por la boca, probablemente como resultado de la estimulación de receptores sensoriales de la faringe. Por el mismo mecanismo, aparece la rumiación, que es el regreso sin esfuerzo, del alimento recién ingerido hacia la boca con masticación subsecuente y deglución de nueva cuenta, esto por contracción voluntaria de los músculos abdominales. 


¿Cómo puedo saber si mi bebé tiene reflujo gastroesofágico?
  
Pudiendo presentar:

  • Irritabilidad y dolor, a veces grita repentinamente cuando está dormido. Llanto constante o repentino o síntomas tipo “cólicos”. Los bebés pueden ser inconsolables, sobre todo cuando se acuestan boca arriba.
  • Tos, especialmente después de comer
  • Llanto excesivo como si se tuviera dolor
  • Vómito excesivo durante las primeras semanas de vida; empeora después de comer
  • Vómito extremadamente fuerte
  • No alimentarse bien
  • Negarse a comer
  • Crecimiento lento
  • Pérdida de peso
  • Silbidos (sibilancias) u otros problemas respiratorios

¿Qué pruebas le harán a mi bebé?

  • Monitoreo del pH esofágico de los contenidos del estómago que ingresan al esófago
  • Radiografía de esófago
  • Radiografía de las vías digestivas altas después de que se le ha dado a beber al bebé un líquido especial, llamado medio de contraste.
¿Hay tratamiento? ¿Cómo ayuda la lactancia?

En muchas ocasiones, el esfínter del bebé irá fortaleciéndose al ir madurando y el reflujo va cediendo con el tiempo. La historia natural de la ERGE ha demostrado que en la gran mayoría de lactantes se resuelve entre el 1º-2º año de la vida.

La lactancia en sí es un tratamiento para el reflujo. Los doctores a menudo recomiendan tomas breves y frecuentes para promover la motilidad y vaciado gástrico. 
La posición es también un tratamiento estándar para el reflujo, sin importar su causa. 
El Instituto Nacional de Pediatría de México (INP) recomienda en primer lugar mantener la lactancia materna el tiempo necesario, ya que la leche de la madre contiene las necesidades energéticas adecuadas y posee un vaciamiento gástrico rápido disminuyendo el número de reflujos. Para reducir el reflujo, la madre mantendrá en posición vertical al bebé y, sin moverlo mucho, después de cada toma. Además, se debe intentar que eructe varia veces.
Los bebés que se amamantan tienen una probabilidad menor de desarrollar reflujo que los/as infantes alimentados/as con fórmula y cuando lo tienen los síntomas son menos severos. 
La leche materna se digiere más rápidamente por ello tiene menos oportunidad de regurgitarse. 
Se pueden utilizar ciertos medicamentos en conjunto con otros tratamientos. Éstos incluyen medicamentos que actúan en contra de los ácidos estomacales, disminuyen la producción de ácidos, promotores de la motilidad gástrica (el movimiento de los alimentos del estómago hacia los intestinos) o el incremento del tono del LES.


Referencias

1. Sharon Knorr, "Manteniéndose al día: Reflujo y el bebé amamantado", Leaven, volumen 39, número 1, febrero-marzo 2003. Extraído de http://www.llli.org/lang/espanol/lvfebmar03c.html 
2. Baeza-Herrera C, Villalobos-Castillejos A ,et al, "Reflujo gastroesofágico en prematuros y recién nacidos", Acta Pediátrica de México Volumen 33, Núm. 4, julio-agosto, 2012.
3. Honorio Armas Ramos1, Juan Pablo Ferrer, "Reflujo gastroesofágico en niños", Protocolos diagnóstico-terapéuticos de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, 2012. 
4. https://guiadelactanciamaterna.wordpress.com/difficultades-bebe/reflujo-en-el-bebe-amamantado/
 5. 
https://www.allinahealth.org/mdex_sp/SD7267G.HTM

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