El período de destete,
llamado también período de ablactación, comprende la incorporación progresiva
de alimentos hasta alcanzar una dieta completa. Durante este lapso, el niño
pasa de una alimentación exclusivamente láctea a otra compuesta por una amplia
variedad de productos y se extiende desde los seis meses, hasta el
cese definitivo de la lactancia natural.
La OMS recomienda que los lactantes empiecen a recibir alimentos complementarios a los 6 meses, primero unas dos o tres veces al día entre los 6 y los 8 meses, y después, entre los 9 a 11 meses y los 12 a 24 meses, unas tres o cuatro veces al día, añadiéndoles aperitivos nutritivos una o dos veces al día, según se desee.
La OMS recomienda que los lactantes empiecen a recibir alimentos complementarios a los 6 meses, primero unas dos o tres veces al día entre los 6 y los 8 meses, y después, entre los 9 a 11 meses y los 12 a 24 meses, unas tres o cuatro veces al día, añadiéndoles aperitivos nutritivos una o dos veces al día, según se desee.
En el período de destete aumenta la
incidencia de infecciones, particularmente de enfermedades diarreicas, por los
cambios que se producen con el tránsito de una dieta caracterizada por una
leche en condiciones óptimas (alimentación materna) al consumo de alimentos
preparados o almacenados, a veces en condiciones no higiénicas. La desnutrición
es más frecuente durante este período.
La introducción de alimentos
sólidos puede llevarse a cabo siempre que el sistema nervioso y el tracto
gastrointestinal puedan responder adecuadamente a la secuencia funcional de:
La alimentación al seno
materno es suficiente para asegurar un crecimiento óptimo durante los primeros
seis meses de vida. A partir de este período, la leche de la madre comienza a
ser insuficiente para las necesidades del niño. La necesidad de incorporar un
alimento complementario tiene carácter individual y surge de la evaluación de
las características del crecimiento de cada niño en particular. No obstante
podemos establecer que, si un niño amamantado crece bien, debe comenzarse a
suministrar otros alimentos a los seis meses.
En la primera etapa, la
incorporación de alimentos actúa como un elemento de estimulación sensorial y
psicomotriz. De esta manera el niño establece el contacto con nuevos estímulos
(sabor, olor, textura, consistencia, etc.), que le permitirán una adaptación
progresiva a una amplia familia de alimentos.
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BIBLIOGRAFÍA
- OPS: Manual de crecimiento y desarrollo del niño. 2º ed. Washington DC, US, 1994.
- http://www.who.int/nutrition/topics/complementary_feeding/es/


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